Warriors Cats

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Patrullando las fronteras de la granja [Rol privado Whiteblizzard y Ravenfur]

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El montón de carne fresca iba a casi desbordarse. Ravenfur dejó sus piezas cazadas en el montón, y agarró una ardilla de pinta apetitosa sin muchas ganas. Debía de comer si quería reponer fuerzas, ya que había estado cazando cerca de la madriguera de tejón abandonada.
Aquel montón parecía no bajar y subir al mismo tiempo, eran muchos gatos en el Clan del Viento, y eran muchos los que cazaban, pero también había muchas bocas a las que alimentar en aquel campamento, todos los gatos eran rollizos y de pelaje muy lustroso. La guerrera terminó su apetitosa ardilla y echó un vistazo al claro, apreciando el buen tiempo que hacía. Era de noche, y la luna daba un especial brillo, iluminando la hierba que cada dos por tres era pisada por las patas de algún gato.
Eso recordó a la gata que hoy le tocaba patrullar por la noche, no le apetecía demasiado ya que había estado casi todo el día de caza para el clan, pero el clan merecía estar más seguro de los gatos enemigos más que nunca. También recordó que hoy le tocaba patrullar con Whiteblizzard, cerca de las granjas donde vivían algunos solitarios.
Anduvo por el claro y se paró en el borde del campamento a esperar a su compañero, y para perder un poco de tiempo, comenzó a lamerse una pata para limpiarla de cualquier suciedad.
(OFF: Rolea cuando puedas xD)

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(OFF: Ya estoy aquí Very Happy)

Whiteblizzard estaba tumbado mientras la luna iluminaba su pelaje con luminosos destellos blancos cuando se desperezó, aquel día le tocó salir en la patrulla del alba pero por suerte pudo escaquearse el resto del día de las típicas partidas de caza aprovechando este descanso para echarse la siesta. Pasó una mirada por el resto del campamento y vio a gatos que compartían lengua acaloradamente alrededor de él cuando posó sus ojos en Ravenfur, entonces se acordó de que le tocaba patrullar con la gata y salió disparado hacia el borde del campamento donde se encontraba. -Perdón Ravenfur, ya podemos salir- dijo el joven gato bajando la cabeza en señal de disculpa.

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La gata notó la presencia del guerrero blanco, y bajó la cabeza a modo de saludo ante él.
-No importa, yo casi me olvidé hasta de que hoy nos tocaba.
Ronroneó un poco, y se levantó de donde estaba sentada para comenzar la patrulla, lo bueno era que la granja no quedaba tan lejos del campamento, y no tardarían mucho en patrullarla, ya que Ravenfur se sentía un poco cansada. Dio solamente tres zancadas largas de donde estaba sentada y ya pudo percibir algún olor, abrió su boca para captar más bien y saber que era.
-Son perros -pronunció- Debemos tener cuidado, los Dos Patas los sueltan a estas horas de la noche. Aunque creo que no estarán a nuestra altura en velocidad. 

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El joven gato notó poco después de que lo dijera la gata la presencia de los perros aunque el olor apenas se percibía por la lejanía de los perros por lo que no le preocuparon en absoluto, sin embargo, no tenía ganas de ver a ningún perro -Deberíamos vadear la zona en la que se encuentran los perros- dijo mientras se daba un rápido lametón en su pecho, tras esto empezó a escanear el terreno pero la oscuridad no le permitía ver ningún pasó alejado de los perros pero pronto encontró un maizal que rodeaba la granja de la que venía el olor de los perros. Y dijo:-Podemos ir por aquí- señalando el oscuro maizal con la cola.

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Ravenfur asintió ante lo que dijo el guerrero y se dirigió poco a poco al maizal. Entró agazapada en el maizal y siguió adelante, sin poder ver casi nada por las grandes plantas doradas que cubrían casi todo el terreno, era un poco mala idea por el tema de la visión, pero deberían procurar no ser captados por los perros si no querían meterse en problemas.
-Ten cuidado -dijo- Aquí somos presa fácil.
Se puso a olisquear el suelo en busca de algún olor, para prevenir si algo más estaba ahí además de ellos, pero no pudo captar nada por la cantidad de olores que invadían el terreno, sangre de presas, gatos solitarios, proscritos... Pero aquellos olores no eran muy recientes.

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El maizal era todavía más oscuro de lo que parecía a simple vista, la luz de la luna proyectaba sombras en todas partes haciéndolo más siniestro si cabía, Whiteblizzard estaba atento a cada ruido ya fuera el simple ruido del viento o las sonoras pisadas de Ravenfur, casi hubiera preferido haber ido por el camino donde estaban los perros. De repente el maizal se abrió ante ellos dando paso a una sucia y húmeda acequia, los olores se volvieron de nuevo nítidos dando paso a antiguos olores secos de presas así como de otros gatos aunque estos quedaron ensombrecidos por un fuerte y fresco olor que predominaba sobre el resto, sin embargo, este tenía algo de especial ya que se le parecía mucho a algún otro olor que conocía bien pero este en cambio le generaba gran incertidumbre y nerviosismo hasta el punto de que el pelo se le empezó a erizar y su cola no dejaba de dar nerviosos coletazos.
-¿Qué es ese olor?- maulló el joven guerrero intentando ocultar su nerviosismo mientras se alisaba el pelaje con rítmicos lametazos.

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Los olores eran cada vez más nítidos y profundos, como si hubiera presas que no se parasen de mover. Ravenfur escuchó la pregunta de su compañero y no tardó en olisquear con mucho detalle para captar aquel olor rancio. Su corazón estaba latiendo a mil, sabiendo que algo iba a mal, y sus bigotes, rígidos como una piedra captaban muchos movimientos procedentes de aquella acequia, oculta y oscura.
Se veía distraída por tantos sonidos leves y agudos, no era capaz de concentrarse así. Entonces, se acordó de aquel olor a mugre y basura, pudo ver una cola rosa muy fina esconderse en el maizal y sin esperar más y con sus ojos dilatados y llenos de temor, chilló.
-¡Son ratas! -pronunció con el pelo erizado, al ver la gran cantidad de roedores- ¡Son demasiadas...!
Y se vio interrumpida por una rata que le mordió la cola, dio media vuelta y la agarró, mordiéndola con sus afilados colmillos, recordando el sabor amargo de su sangre.
(OFF: Lo siento si no he podido rolear estos dias D:)

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(OFF: No pasa na xD, yo tampoco he tenido mucho tiempo)

En un latido de corazón las ratas ya les habían rodeado con sus insoportables chillidos y enseñando sus penetrantes colmillos, las ratas no dejaban de salir de la sucia acequia como un oscuro torrente de agua que no cesaba, su primer impulso, el de huir, quedó desechado pues no tardaron en rodearles, cuando todavía buscaba alguna forma de que pudieran escapar de aquel infierno una gran rata le mordió en la pata trasera, sin embargo consiguió quitársela con facilidad de un zarpazo, tras esto buscó el olor de Ravenfur pero no pudo ya que el olor a rata bloqueaba el resto, así que girró la cabeza para ver como la gata acababa con una rata que le había mordido la cola. Poco a poco el circulo de ratas se fue cerrando sobre ellos cuando sin esperar a la llegada de estas el blanco guerrero saltó sobre la primera fila; mordió, arañó, bufó pero las ratas no tardaron en reaccionar mordiéndolo y provocándole un punzante dolor que no era sofocado con el continuo chillido de las ratas que parecían clamar su  muerte.

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Las ratas seguían sumando cantidad, parecía que la plaga nunca iba a terminar. Ravenfur seguía liberándose de las mugres ratas de considerable tamaño. Perdió a su compañero de vista muy pronto, pero se escuchaban sus bufidos no muy lejos de ahí, iba a salir a ayudarle porque, aunque solo fuera con el oído, se notaba que estaba en peligro.
Un mordisco inesperado de una rata hizo que la gata emitiera un pequeño chillido de dolor agudo, bufó e intentó quitarse a aquella apestosa rata que tenía en el cuello, pero los arañazos de las ratas en su cuerpo eran insoportables, y se sacudió todo lo que pudo con el fin de quitarse aquellas alimañas de su pelaje gris de color carbón, ahora intoxicado con el olor de la sangre. Se liberó de algunas ratas de su pelaje y volvió a buscar con sus ojos en aquella oscuridad a su compañero. El blanco pelaje distintivo de Whiteblizzard se encontraba no muy lejos de donde estaba ella, intentó correr a duras penas y matar algunas de las ratas que se habían lanzado hacia él, que con sus colmillos manchaban el pelaje llamativo del guerrero.

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La sangre volaba sin parar en un manto de oscuridad que proyectaban las ratas, su pelaje hacia tiempo que había perdido su característico blanco y apestaba a sangre de ratas, tenía varias ratas subidas encima y mordiéndole con sus pequeños pero poderosos colmillos cuando una gran presencia negra más grande que el apareció por su espalda aunque pronto consiguió reconocer a la oscura gata que le ayudó a matar a algunas ratas que habían cogido cariño por el sabor de su sangre.
-Gracias- maulló el joven guerrero sin tener tiempo de mirarla debido a que otra rata saltó sobre su cuello pero aunque intentó golpearla con una de sus patas mientras esta seguía aún en el aire falló estrepitosamente matándola después de que la rata le mordiera. El cansancio le estaba pasando factura, además de la perdida de reflejos su campo visual también se había reducido, si quería sobrevivir no podría separarse de Ravenfur y así se pegó a su costado de esta forma al menos tendrían más protección frente a los incesantes ataques de las ratas.

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La gata notó el contacto del pelaje ahora manchado de sangre de su compañero con el suyo y le echó un vistazo. Estaba magullado, lleno de heridas y se notaba muy cansado, mas o menos al igual que ella, que jadeaba lentamente al notar el gran cansancio que le producía luchar con aquellos bichos. Tendrían que salir ya de ahí si querían llegar vivos a su clan, Ravenfur pensó en pedir ayuda, pero el campamento quedaba un poco lejos para aquello.
Intentó oponer territorio, bufando a las ratas y erizando hasta el último pelo oscuro de su lomo que fluía pequeñas ramificaciones de sangre, para que se alejaran y volvieran a la acequia sucia de donde procedían, mas o menos funcionó, solo algunas ratas pequeñas se marcharon al ver el gran tamaño de la gata comparado con el suyo, pero aún quedaban ratas, así que intentando que su compañero no recibiera ningún daño, empezó a matar a las ratas sobrantes con toda la fuerza del Clan del Tigre.

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Las ratas poco a poco comenzaban a retroceder metiéndose en la acequia por donde habían salido, quizás habían comprobado que no eran una presa, sin embargo, eso no evitó que quedaran algunas osadas ratas que no habían captado el mensaje, por fin se permitió respirar profundamente sin tener que pensar en que unas sucias ratas le mordieran.
-Por fin se están retirando- maulló con un sonoro suspiro.

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Y al escuchar a su compañero, Ravenfur se tranquilizó un poco. Alisó su pelaje y escondió sus garras, y retrocedió un poco de su puesto actual. Con una pata delantera se limpió un poco la sangre de rata que tenía en la boca, recordando que aquellos animales traían muchas enfermedades consigo, así que evitó el acto-reflejo de lamerse su propio pelaje para limpiar el pelo y la sangre que tenía por todo su cuerpo.
No quitaba de ojo a las ratas que quedaban, que eran solamente como un misero porcentaje de toda la plaga que habitaba en aquella acequia, pero se desplomó en el suelo por aquel gran pesar de cansancio que tenía en todo su cuerpo.
-No me creo que hayamos sobrevivido...
Y no pudo evitar sacar una pequeña sonrisa al hecho de que habían triunfado, a pesar de que aquellas ratas parecían que no se iban a conformar con una buena paliza.

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Las últimas ratas ya desaparecían entrando en la acequia y siendo comidas por la oscuridad que esta desprendía, entonces Whiteblizzard comenzó a relajarse continuando la sonrisa de la gata mientras miraba a la gata y derrumbándose sobre el suelo sin poder soportar el peso de su cuerpo.
-No habría apostado ni una cola de ratón por salir con vida- dijo el joven guerrero mientras no paraba de sonreír.
A pesar del fuerte dolor de las mordeduras de las rata sus músculos comenzaron a relajarse, el cansancio le hizo cerrar los ojos mientras el viento aullaba de forma relajante y el sueño le atrapaba aunque sabía perfectamente que deberían llegar al campamento lo antes posible para que no se les infectaran las heridas de rata y sobre todo porque en cualquier momento podrían ser atacados de nuevo por las ratas, sin embargo, el suelo parecía demasiado blando y cómodo, las patas le pesaban y el sueño cada segundo le llamaba con más fuerza.

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La gata se levantó a duras penas de aquel suelo fértil e intento no caerse de nuevo del cansancio que aquellas ratas le habían producido. Empezó a examinar sus heridas, pensando rapidamente si se les infectarían en cuestion de segundos o le daría tiempo a llegar al campamento. Tenia muchas más de las que ella pensaba que podria tener, además de unos cuantos pequeños cortes causados quizá por las ratas o por alguna hierba cortante de aquel viscoso lugar.
"No se si era mejor que nos atraparan los perros o esto" pensó, mirando a su compañero que parecia descansar tranquilamente. Al menos habían salido vivos en esta noche en la que todo podia suceder con tal de que hubiera un motivo.
-Cuando nos vea Estrella Nevada se nos caerá la cola -dijo en un intento de un ronroneo alegre, que terminó decayendo como un sonido de cansancio, que hizo preocuparle más a la guerrera de su propio estado-.
(OFF: Si que he tardado en rolear xD)

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Abrió uno de sus ojos azules algo preocupado por el seco ronroneo de la gata tras eso consiguió levantarse y comenzó a cojear -Vamos deberíamos movernos- dijo con la garganta reseca lo que incrementó su sed- Si nos quedamos aquí Estrella Nevada será la última de sus preocupaciones- todavía podían ser atacados por más ratas o perros no podían arriesgarse, además necesitarían calendula y pronto porque las heridas de ratas se infectan a una gran velocidad y si no iban con cuidado morirían por esa causa ya que ambos tenían numerosas heridas.

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Aun estando preocupada por aquel ronroneo que había dado, miró a su compañero y asintió rápidamente. Observó la sucia acequia, para poder ver si las ratas podrían salir de nuevo, pero el sonoro cojeteo de el otro guerrero no paraba de llamarle la atención. Quitando a las ratas de vista, se giró lentamente, e intentó caminar, las heridas de sus patas hacían que éstas pesaran más cada vez que intentaba mover una, así que primero buscó la salida con la vista, pero los grandes maizales le tapaban la vista, y no tuvo otra que buscar su rastro con su nariz, pero el reciente olor de la sangre y de las ratas evitaban a Ravenfur de encontrar el camino de vuelta al campamento.
-¿Sabes tú el camino de vuelta? -preguntó al otro gato intentando no quedar como una guerrera novata por no conseguir distinguir los olores, quizá por el cansancio acumulado.

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Empezó a girar la cabeza tanto a la derecha como a la izquierda con la esperanza de encontrar algún indicio que le mostrara el camino para volver a casa pero la oscuridad le hacía imposible orientarse, y el olfato todavía estaba nublado por el apestoso olor a rata, no quería decirle a la guerrera que no sabía como volver pero tampoco quería perderse con el riesgo que corrían al encontrarse en aquellas circunstancias.
-Yo también estoy perdido- Justo entonces Whiteblizzard se derrumbó, la perdida de sangre y el dolor le habían hecho perder momentáneamente la conciencia aunque rápidamente se volvió a levantar.
-¿Qué hacemos?- dijo mientras le lanzaba una mirada inquisitiva a la gata.

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Sigió observando el crítico estado de su compañero mientras que pensaba en una manera de huir de allí. Dio unos pasos hacia delante, moviendo la cola con mucho desprecio y nerviosismo, esperando a averiguar el camino de vuelta antes de que los dos muriesen ahí dentro, intentó mirar por encima suya pero tampoco encontró de nada. Se agazapó buscando los pequeños rincones por si estuviera la salida cerca, pero era casi imposible avistar algo.
Bajó su mirada, un poco cansada y resistiendo aquellos dolores causados por los roedores apretando sus dientes lo bastante fuerte, e incluso erizando su pelaje un poco, pero entonces su mirada se fijó en la arena revuelta de la batalla, y subió un poco su cabeza mirando el maizal con sumo detalle.
-Tengo un plan -dijo- Pero no se si va a ser eficaz
Y empezó a seguir con pasos cortos intentando no hacer mucho esfuerzo las huellas deformes halladas en la tierra, rezando para que nadie o nada las hubiese borrado.

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Miró a la gata con ojos interrogatorios pero estaba demasiado cansado como para preguntarla por el plan, sin embargo, el guerrero siguió a la gata obediente ya que no podía quedarse allí, de todas formas aunque se equivocara de camino saldrían de aquel apestoso lugar.
El camino se le estaba haciendo largo ya llevaban bastante tiempo siguiendo a la gata y apenas podía seguir el ritmo de la gata incluso se estaba quedando rezagado, consiguió aguantar hasta que se tropezó con una piedra que había en el camino y aunque el forzaba a sus piernas a levantarse estas solo le respondían con punzadas de dolor.
-Vete sin mi Ravenfur, no merece la pena que me esperes, ya llegaré mañana al campamento cuando me encuentre con fuerzas- dijo el gato con un mullido lastimero que se acercaba más a un gemido de dolor que a otra cosa.

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Iba con pasos firmes y rápidos gracias a su ilusión por encontrar la salida, ya no quedaba mucho para la salida, de ello estaba seguro, y unas esperanzas de poder sobrevivir brotaron dentro suya y empezó a mover la cola impaciente por salir de aquel oscuro lugar y poder volver a la guarida de guerreros.
Pero ahora por desgracia, su compañero parecía cansado por el mareante viaje de vuelta, quizá las heridas de ratas ya habían hecho efecto sobre el guerrero y no tardarían en hacerlo también en ella, pero dio media vuelta y escuchó las palabras frías del guerrero.
-No pienso dejarte solo, Whiteblizzard -maulló con un poco de desesperación- No ahora que estamos muy cerca de salir de aquí.
Empezó a buscar con la mirada la salida, quitando con sus patas y sumo cuidado las hojas que bloqueaban la visión. Un brillo iluminó sus ojos rojos carmesí al notar el no muy reciente olor de gato, y adivinó ya por donde era el camino.
-Estamos cerca, demasiado, quizá hay una esperanza -se acercó a su compañero a pesar de que las heridas le estaban surgiendo efecto, y evitó quejarse del dolor por un momento quedándose quieta-. Debemos salir ya y buscar a Arenoso. No pienso dejarte aquí solo, morirías, y si es posible evitar una muerte aunque eso signifique llevarte a rastras lo haría. -y miró al guerrero con cara dubitativa-

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El blanco gato se sentía muerto y no tenía fuerzas para nada, sin embargo la insistencia de la gata cada vez le daba más fuerza de voluntad y con una gran convicción consiguió levantarse aunque sus patas protestaron con agudas punzadas de dolor pero ya se había levantado y aunque se sentía dolorido al menos su cuerpo le respondía.
-Continuemos, creo que podré aguantar- dijo mientras esbozaba una  cara de dolor y se preparó para reiniciar la marcha siguiendo a Ravenfur mientras soñaba con volver al campamento y dormir una luna entera.

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Asintió no muy segura de lo que estaba formando y reanudó la marcha, bajando su velocidad para que el guerrero blanco le siguiera el paso. A veces notaba que su cuerpo deseaba tirarse al suelo de una vez por todas, pero reprimió las ganas de hacerlo y siguió adelante.
Observó las pisadas de gato muy frecuentemente, no solo para salir, si no porque la cabeza parecía que le iba a explotar. Aún en sus oídos los frecuentes chillidos de rata inundaban sus tímpanos y agitó su cabeza desesperadamente intentando olvidar aquellos chirriantes sonidos. Subió su mirada y para orgullo de ella, ahí estaba la salida, el lugar por donde habían entrado.
-Ahí esta -dijo en voz baja, intentando no hacer mucho esfuerzo-.

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